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viernes, 27 de diciembre de 2019

Macron renuncia a la pensión vitalicia de ex presidente en plena crisis por la reforma del sistem




22/Diciembre/2019.-

Fin de un privilegio presidencial en plena polémica en Francia por la reforma de las pensiones. El Palacio del Elíseo ha anunciado que el presidente Emmanuel Macron renunciará a su futura pensión vitalicia de ex presidente de la República cuando abandone su cargo. Macron tampoco será miembro del Consejo Constitucional de la República francesa al salir del Elíseo.

El mandatario, que este sábado cumplió 42 años, renuncia así un privilegio que tenían hasta ahora los ex presidentes de la República francesa en virtud de una ley de 1955. Los ex presidentes franceses cobraban cuando abandonan el Palacio del Elíseo una pensión vitalicia de 6.220 euros brutos por mes, unos 5.200 euros netos, un sueldo equivalente al de un Consejero de Estado. Esa cantidad la recibían hasta ahora independientemente de su edad, del tiempo de duración de su mandato o de sus ingresos.
Macron se convierte así en el primer mandatario francés en renunciar a su pensión vitalicia de ex presidente de la República. No la recibirá al término de su mandato, ni cuando se jubile.
Si no hubiera renunciado, Macron podría haber recibido 5.200 euros netos por mes y de por vida a partir de los 44 años, coincidiendo con el final de su mandato presidencial en mayo de 2022 o a partir de los 49 años en 2027 si es elegido para un segundo quinquenio y lo completa.
Además Macron, que comenzó a trabajar a los 27 años como inspector de finanzas al terminar sus estudios en la elitista y prestigiosa Escuela Nacional de Administración (ENA), renunciará a ser miembro del Consejo Constitucional, el máximo órgano judicial francés, que los ex presidentes solían integrar cuando abandonaban el Elíseo. Por este cargo percibían unos 13.500 euros brutos mensuales.
Valéry Giscard d'Estaing, de 93 años, es el único ex presidente francés vivo que todavía es miembro activo del Consejo Constitucional. El socialista François Hollande renunció a formar parte de este organismo, mientras que Nicolas Sarkozy dejó ese puesto en 2013, después de que el Consejo Constitucional rechazara las cuentas de su campaña electoral de 2012 al considerar que existían algunas irregularidades.
Según el Palacio del Elíseo, "no hay una voluntad de alarde", solo "un deseo de coherencia" por parte de Macron a la hora de renunciar a su pensión vitalicia como ex presidente.
Otros, sin embargo, en Francia ven detrás de este gesto puro oportunismo político. Jean-Luc Mélenchon, líder del partido izquierdista La Francia Insumisa, ha denunciado "la demagogia de esta forma de hablar" porque Macron sabe que podrá en el futuro permitírselo financieramente.
"La jubilación no es un privilegio, no es algo superfluo. Pienso que el señor Macron debe tener ingresos personales muy importantes para poder prescindir de 6.000 euros al mes... Hay algo en él que le separa del resto de los mortales", dijo Mélenchon en una entrevista en la cadena de televisión francesa BFMTV. El líder de La Francia Insumisa, el equivalente de Podemos en Francia, dijo que él no está dispuesto a renunciar a su pensión porque la necesita para vivir.
Al igual que en otros países, muchos ex presidentes franceses han cobrado hasta ahora su paga vitalicia sin tener que renunciar otros ingresos. Se han reciclado en conferenciantes de lujo, han escrito libros o han sido consejeros de empresas o fundaciones. Además gozan de despacho, asistente personales, seguridad y coche con chofer a cargo del Estado.
Cuando Macron se jubile se someterá, al igual que el resto de los franceses, al régimen universal por puntos, que el mandatario pretende instaurar en Francia y que choca con las reticencias de los sindicatos franceses.
Macron quiere reformar el complicado sistema francés de pensiones. Para ello quiere establecer un régimen universal por puntos, que deberá sustituir a los 43 regímenes de pensiones que existen actualmente en Francia. Sin embargo, Macron ha chocado con la reticencia de los sindicatos, que temen que los franceses tengan que trabajar más tiempo para cobrar menos jubilación en el futuro.
La propuesta prevé que la reforma se aplique a partir de la generación de 1975, que se jubilará hacia 2037. Macron, que nació en 1977, se vería por tanto afectado por la reforma si esta es finalmente aprobada.
Los sindicatos franceses mantienen desde el pasado 5 de diciembre un pulso con el gobierno por la reforma de las pensiones, con la convocatoria de huelgas en los transportes públicos y manifestaciones en las principales ciudades en Francia, sin que por ahora se haya anunciado una tregua para las fiestas de Navidad y fin de año.
El pulso entre sindicatos y gobierno continuará con la llegada del nuevo año. Los sindicatos han convocado una nueva jornada de huelga y manifestación nacional para el próximo 9 de enero, tras quedar insatisfechos con el proyecto de reforma de las pensiones presentado por el gobierno.


Fuente Externa :El Mundo.es
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