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Putin se ve forzado a suavizar la subida de la edad de jubilación


El malestar popular provocado por la reforma lleva al presidente ruso a hacer retoques para hacerla más digerible.

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El proyecto de ley presentado por el Gobierno ruso al Parlamento para elevar la edad de jubilación ha provocado tal alarma entre la población que el presidente, Vladímir Putin, se ha visto obligado a comparecer en un inusitado mensaje ante las cámaras para explicar por qué es fundamental aprobarlo. Para calmar los ánimos y hacer más digerible la medida, el jefe del Kremlin anunció ayer varias enmiendas al anteproyecto que suavizan en parte su contenido. En concreto, las mujeres se jubilarán a los 60 años, cinco más de los que contempla la actual legislación. La idea inicial era hacerlas pensionistas a los 63 años, ocho más de lo que se estableció en la desaparecida URSS en 1932. Sin embargo, la edad del retiro laboral de los hombres sigue situándose en los 65 años, que son también cinco más de lo que venía marcando la normativa en los últimos 86 años.
Otra enmienda propuesta por el jefe del Estado en su alocución televisiva permitirá a las mujeres jubilarse a los 57 años si han tenido tres hijos, a los 56 años con cuatro, y a los 50 con más de cinco vástagos. Si han trabajado en su vida 37 años podrán jubilarse independientemente de la edad que tengan.
En el caso de los hombres, el mínimo de vida laboral exigible para cobrar la pensión será de 42 años. Asimismo se mantienen las actuales exenciones fiscales, subvenciones y rebajas en los precios de determinados servicios para las mujeres mayores de 55 años y hombres por encima de los 60, independientemente de que la nueva ley retrase la edad del retiro.
Putin admitió que «se trata de asuntos muy importantes para la gente, tales como el transporte público gratuito, subvenciones para los servicios comunales, las obras para reformar la vivienda, su gasificación, la compra de medicamentos y otros». Con el fin de evitar que las empresas despidan a empleados que alcancen la edad de jubilación según la vieja norma, el presidente advirtió de que incurrirán en responsabilidad «administrativa e incluso penal».
El jefe del Kremlin, no obstante, defendió la necesidad de modificar el sistema de pensiones, ya que, según su opinión, «llegará un momento que se hará insostenible y es mejor acometer los cambios cuanto antes para no tener que aplicarlos en el último momento de forma drástica». De igual modo, señaló que dejar para más tarde la reforma «puede amenazar la estabilidad de la sociedad y la seguridad del país».
Pero, según los últimos sondeos, el 90% de los rusos no aprueba elevar la edad de jubilación y ya ha habido acciones de protesta en varias ciudades rusas. Los comunistas, que tratan de forzar la convocatoria de un referéndum sobre el particular, han convocado manifestaciones para este domingo y el líder opositor, Alexéi Navalni, para una semana después. Navalni fue condenado el lunes a treinta días de prisión, justo en plena fase de preparación de las movilizaciones.

«No pararemos»

En declaraciones a la radio Eco de Moscú, el diputado comunista, Valeri Rashkin, aseguró que las explicaciones de Putin no les habían convencido y que en su partido seguirán adelante con las protestas previstas. «No pararemos mientras el proyecto de ley no sea retirado de la Duma (Cámara Baja). No es verdad, como asegura el presidente, que exista un peligro de insostenibilidad de las pensiones».
En septiembre de 2005, durante su cuarta «línea directa» televisiva, Putin declaró que «la edad de jubilación no se subirá mientras yo sea presidente». Ayer hizo referencia a aquella comparecencia y reconoció que era su intención entonces, pero «las cosas han cambiado y hay que actuar». El politólogo ruso, Vladislav Inozémtsev, decía hace unas semanas que no tocar la edad del retiro laboral era un «acuerdo tácito entre el pueblo y el poder», que previsiblemente será vulnerado pese a las leves mejoras recogidas en las correcciones que dio a conocer ayer el mandatario.

RAFAEL M. MAÑUECO MOSCÚ.
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